El difícil camino hacia la inclusión laboral de las personas con discapacidad

¿Cuántas veces te has encontrado con una persona con discapacidad pidiendo dinero en la calle? Seguramente más de una y, aunque sientes la necesidad de contribuir con algo, te resistes a hacerlo pues piensas que podría estar trabajando. Tu esencia “progre” te dice que las personas que viven con alguna discapacidad son tan capaces como tú para realizar cualquier actividad y en lugar de regalarle tu dinero, recriminas su modo de vivir al señalar que se está esperanzado a la caridad de los demás.

Te alejas de la persona en cuestión, continúas tu vida y todo sigue como si nada porque no es a ti a quien corresponde solucionar los problemas de los demás. Te convences una y otra vez que la discapacidad es algo que a ti no te toca porque no te pasa, porque es triste que exista y el gobierno no hace nada. Regresas a tus actividades sin pensar por un momento que tal vez, desde tu trinchera, puedes contribuir a que la vida de alguien más, independientemente de su condición, pueda transformarse.

Algo así sucedió cuando Entrale comenzó su trabajo y convenció a las empresas para dejar atrás ese impulso caritativo en tintes progresistas y motivarlas a hacer lo mejor que saben hacer: generar empleos, esta vez para personas con discapacidad. Porque es muy fácil repetir consignas, pero no es nada sencillo cuando se trata de realizar acciones y esta alianza para la inclusión laboral de las personas con discapacidad, que surgió como iniciativa del Consejo Mexicano de Negocios, lo sabe de sobra.

En esta ocasión tengo una charla con Fernando Estrada Franco, director ejecutivo de Entrale, quien orgulloso me comenta de las satisfacciones y logros que se han tenido en este primer año y meses que la alianza lleva operando, y al mismo tiempo me señala los retos y preocupaciones que aquejan al entorno laboral mexicano para que la inclusión laboral de las personas con discapacidad sea una realidad.


A menudo se escuchan discursos políticos que promueven el crecimiento de la población económicamente activa y de los empleos en el país. Recientemente el presidente Enrique Peña Nieto hizo un anuncio en relación a este rubro señalando el incremento en la generación de puestos de trabajo. Sin detenerse en ningún sector de la sociedad en especial, el mandatario (y sus antecesores y homólogos, no está de más decir) no revela la cifra que corresponde a la empleabilidad de personas con discapacidad, lo que hace pensar que no existe o, si se tiene, no es del todo confiable.

Una situación similar se vive al interior del sector laboral, en el que los empresarios buscan cumplir su responsabilidad a través de dar trabajo a personas con discapacidad pero, al no contar con datos necesarios que les aclaren el panorama, incurren en errores entre los que se encuentran la generación de empleos “especiales” para personas con discapacidad, realizar ajustes a los espacios de trabajo que les suponen una inversión y, en el peor de los casos, promover voluntariados en lugar de empleos.

Fernando comienza a contarme cómo es que se acercó a las empresas para ordenar este caos y mostrar que, para emplear a una persona con discapacidad, no es difícil el proceso en sí mismo o la dinámica laboral una vez contratado, lo complicado está en tranformar la cultura de lo que se entiende por discapacidad.

Todo Incluido: ¿En qué contexto surge Entrale?

Entrale: Cuando las empresas se dan cuenta de la realidad en el tema de discapacidad, lo que está pasando en México, dijeron “sabes qué, puede que nosotros tengamos parte de la culpa, no porque yo esté pagando menos, sino porque no estoy abriendo las puertas de las empresas a las personas con discapacidad para que vean que también conmigo pueden trabajar o, por otro lado, posiblemente no le estoy dando la confianza para que vean que sí somos incluyentes. Ya con esta mentalidad dicen “¿qué podemos hacer?” Obviamente lo primero que se nos ocurrió es vamos a meternos al tema de educación y después nos dijeron “no somos expertos en este tema de educación, pero lo que sí somos es empleadores”. Así empezamos a mover el tema de la inclusión desde este engranaje de la contratación, si se comienzan a abrir puertas pues esto va a empezar a moverse de una manera distinta, va a generar una demanda en el tema de educación, en el tema de formación y demás, y esto va a empezar a caminar de una manera distinta.

Es evidente el enfoque empresarial de oferta-demanda en el que se basa Entrale, pero no resulta para nada descabellado. Fernando me cuenta que existen referentes a nivel internacional y algunos otros teóricos para sustentar este proyecto, como el que dice que la desigualdad es producto de la desconexión entre los participantes de un proceso, en este caso la oferta de vacantes y la demanda de las personas con discapacidad para trabajar. Para acortar esta brecha se ha desarrollado una plataforma que tiene las mismas funciones que una bolsa de trabajo tradicional, más unos cuantos ajustes que hacen la diferencia.

TI: ¿Cómo funciona Entrale?

E: La plataforma es nuestra principal herramienta de vinculación, ahí conectamos a las empresas con las fundaciones, a las PcD con las fundaciones y con las empresas; esa es nuestra triple forma de vincular. ¿Por qué es importante esto?, porque las personas con discapacidad que no estén preparadas profesionalmente pueden seguirse desarrollando. Entrale no es un proyecto asistencial, nosotros estamos de acuerdo en que la discapacidad no tiene que ver con la lástima, la discapacidad es una condición de vida, sin embargo hay que abrir la puerta y ofrecer igualdad de oportunidades. Cuando nosotros dijimos a las empresas que contraten a personas con discapacidad, no les pedimos abrir puestos o inventar nuevos para que entren personas con discapacidad, les pedimos publicar todas las vacantes porque hay gente con discapacidad para cumplir vacantes muy básicas y para cumplir vacantes muy profesionales.

TI: ¿Entonces las vacantes no son “especiales” para las PcD?

E: Nosotros estamos convencidos de que cualquier puesto de una empresa puede ser ocupado por alguna persona con discapacidad. No digo que todas las personas, que todos los tipos de discapacidad, porque obviamente una persona con discapacidad visual, por ejemplo, no puede manejar un camión de ADO. Entonces las empresas no ponen vacantes especializadas sino de todo tipo, unas son especializadas en sí por el tipo de trabajo pero no se pone ningún tipo de sesgo en ese sentido, más bien se abre las puertas a todas y la gente aplica.

TI: Y hasta ahora ¿cuáles han sido los resultados?

E: Llevamos un poquito más de un año, empezamos siendo 5 empresas y ahora ya somos alrededor de 100; comenzamos con 15 fundaciones y ahora contamos con 30; ya tenemos alianza con Gobierno, con la CONAGO para que todos los estados comiencen a trabajar por la inclusión desde sus oficinas estatales, pero no sólo ahí sino de manera general, que empiecen a trabajar la inclusión por todos lados. Hicimos un alianza con el Consejo Coordinador Empresarial, que para mí es de lo más importante que hemos hecho, porque nos va a ayudar a promover dentro de sus agremiados esta cultura incluyente ¡Imagínate cuánta gente hay en esas empresas! no tengo el número exacto, pero ha de ser una cantidad impresionante que va a cambiar completamente el chip del país. En temas más puntuales hacemos cortes cada dos meses, el realizado a principios de mayo nos dice que van 1004 personas contratadas por las empresas de la alianza incrementando así en el 50% el número de personas con discapacidad trabajando.

Sinceramente no sé si es mucho o si es poco, la verdad no tenemos una métrica o un parámetro que nos diga cómo vamos. Los parámetros internacionales, si los comparamos con Vietnam –que hizo una alianza muy similar en los primeros 5 años–, obtuvieron los mismos resultados que nosotros en el primero.

Nosotros estamos convencidos de que cualquier puesto de una empresa puede ser ocupado por alguna persona con discapacidad.

Fernando señala con humildad que estos datos reflejan tan sólo el inicio de un camino que se vislumbra largo y complejo para ser transitado, aunque es más de lo que puede decirse si tomamos en cuenta que no se había promovido la existencia de una iniciativa igual. Lo que no debe pasarse por alto es que la inclusión laboral de las personas con discapacidad no termina en el momento en el que son contratadas, pues los ambientes empresariales rara vez están preparados para recibir a personal que requiere algún tipo de apoyo para vivir su cotidianeidad.

Lo mencionado anteriormente es una de las principales preocupaciones de los empresarios, quienes movidos por el interés económico, creen erróneamente que deben gastar una fortuna en adecuar los espacios antes que conocer las necesidades reales de su nuevo trabajador o trabajadora. Entrale traspasa el entorno digital para contribuir en la asesoría a los corporativos y ofrecer un servicio integral a sus usuarios.

TI: ¿Hay asesorías para generar ambientes adaptados en las empresas además de colocar a las PcD?

E: Hay prácticas como los encuentros de mejores prácticas: nos juntamos cada 2 meses las empresas a “llorar penas” juntos. Hay empresas que no tienen ni idea y que están empezando, que no saben ni cómo ni por dónde y otras que ya sufrieron eso hace unos meses, entonces cómo se apoyan y cómo comparten la información ayuda mucho para seguir creciendo. Lo que uno está llorando ahora el otro ya lo vivió y otro está por vivirlo pero ya escuchó la respuesta, ya escuchó el resultado, entonces eso es una herramienta importante. Y estamos generando ahorita materiales de educación continua, porque hay empresas que por su tamaño no pueden estar pagando 100 mil sensibilizaciones, entonces estamos generando materiales de educación continua que te den esa probada de qué es la discapacidad, por qué, cómo; y además generamos herramientas de comunicación para que comuniquen a sus empresas y a sus colaboradores sobre la inclusión.

Las reuniones en grupo comienzan a revelarse como uno de los recursos más enriquecedores para quienes trabajan(mos) temas relacionados con la discapacidad. Basta recordar la labor de PHINE y la manera en la que el acompañamiento ha transformado la vida de padres y madres de hijos con alguna discapacidad. Estos grupos, además de “llorar penas” como dice Fernando, permiten generar redes y compartir saberes para alcanzar un objetivo en común. Como nota personal yo agregaría que debe promoverse la creación de más grupos y establecer el acompañamiento como un recurso ideal para quienes buscan(mos) la inclusión social de las personas con discapacidad.

La conversación está por terminarse y en medio de las respuestas, Fernando saca a relucir uno de los temas que está fuertemente vinculado con la empleabilidad y con la economía en general: la pobreza. De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas, ésta es la principal situación en la que se encuentran las personas con discapacidad, lo que obviamente les impide acceder a servicios básicos y dificulta seriamente su inclusión, ya no digamos al entorno laboral, a cualquier ámbito social.

La educación, por ejemplo, parece estar vedada para las mujeres y los hombres que viven con discapacidad. Entre modelos educativos que resultan ambiguos e instituciones que no logran adecuarse a las necesidades de sus alumnos, aunado a la apatía por formarse en temas de discapacidad, hombres y mujeres de toda la República Mexicana viven en el rezago educativo. Sin una buena educación es casi imposible acceder a un buen trabajo.

En ese sentido, Fernando me cuenta que se vincula a las personas con discapacidad a instituciones que les permiten terminar la secundaria y preparatoria, además de programas de estudio que ya se han puesto en marcha en algunas universidades como el Tec de Monterrey, la Universidad del Valle de México y la Universidad Anáhuac: “tienen a sus profesores sensibilizados y capacitados para poder trabajar y para poder dar clase a personas con discapacidad. No digo que tenga que ser diferente, no digo que tengan que ser clases especiales, sino con ciertas adecuaciones que ayudan a que un alumno no tenga la dificultad para aprender”.

Hay empresas que no tienen ni idea y que están empezando, que no saben ni cómo ni por dónde y otras que ya sufrieron eso hace unos meses, entonces cómo se apoyan y cómo comparten la información ayuda mucho para seguir creciendo.

Y así concluye esta conversación, no sin antes formular la pregunta de rigor en todas las entrevistas que he realizado hasta el momento. Me interesa conocer las aspiraciones y deseos de los entrevistados, porque si bien es en el presente en el que hay que trabajar, la idea de un futuro mejor nos motiva. La respuesta de Entrale es un claro ejemplo, porque además de estar trabajando para que se realice, es bastante honesta.

TI: ¿Cuál es el legado que Entrale pretende dejar?

E: Si te soy sincero, desde que lanzamos el proyecto siempre dijimos “ojalá que en 10 años ya no exista Entrale” y lo digo porque ojalá en 10 años ya no sea necesario. Entonces el legado que queremos dejar es justo ese: un México que tenga empresas que vean a la persona por su capacidad.


La inclusión laboral de las personas con discapacidad no sólo contribuye a su formación como personas, también les da la posibilidad de empoderarse a través de forjarse un patrimonio y de colaborar en el progreso de una organización, en suma, de la de la ansiada independencia y autonomía a la que todas y todos tenemos derecho. Como dice el título de la entrevista, el camino es difícil, pero durante el recorrido seguro hay aliados y por eso es que vale la pena transitarlo.

Imagen: Gaceta laboral

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